Ese momento mágico en el que te ofreces a cogerle a alguien el bajo de un pantalón y te dice: "Jo, claro, porque tú tendrás dedal y todo".
Y todo... Tengo hasta tijera.
Entonces te das cuenta de que tu mundo viejuno está lleno de objetos que no son tan cotidianos como a ti te parecía. Y observas que la habilidad de alargar la vida de una prenda, colgar un cuadro o arreglar una grieta de la pared, te da una especie de súperpoder sólo reservado a la gente independiente. Don escaso.
La máquina de coser y el taladro serán al siglo XXII lo que la espada y el escudo al nuestro.
Mundo viejuno. ¿Cuál es nuestro siglo?
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