miércoles, 22 de junio de 2011

Comportamientos Extraños (3)

   Estoy viendo la televisión y la presentadora del informativo sugiere que elijamos como lugar de vacaciones los escenarios de  una película.
   Inmediatamente me pongo a pensar y empiezo a recuperar imágenes de lugares de ensueño que me gustaría conocer: playas paradisíacas, ciudades misteriosas, parajes vírgenes, planetas extraños, el centro de la tierra y hasta el fondo del mar.
   Vuelvo a la realidad y continúo viendo la noticia. El reportero sale a la calle y le pregunta a una simpática señora: “permítame, ¿a qué película se iría usted de vacaciones?”. Y ella, con gesto romántico contesta: “A Titanic”.
   Tela, telita. Esperemos que la señora al menos sepa nadar.
El lugar perfecto para tus próximas vacaciones.

Comportamientos Extraños (2)

   En unas semanas termina mi andadura por el proceloso mundo de la docencia universitaria y, dado que tengo que cancelar muchas cuentas, he empezado a limpiar las que son más fáciles de gestionar: las de correo.

   Recupero aquí, para la posteridad, un correo que conservo desde mi primer año de docente. Corría el mes de febrero de 2005 cuando una alumna, después de un examen, me envió las siguientes palabras:

   hola,soy una alumna de tercero de publicidad que ha estado enferma debido a una fiebre desconocida,ayer realice el examen pero debido a una próxima revision medica me gustaria saber para cuando estaran las notas ya que podria influir en dicho reconocimiento.
sin otro particular: Fdo. Alumna.


   No supe cómo reaccionar y aún me pregunto cómo andará de salud la moza... Cosas que pasan.

martes, 7 de junio de 2011

La pasión del no-decir.

   Me gusta leer; es una de mis grandes pasiones. ¿Por qué? Pues probablemente porque soy adicta a las historias ajenas. Me gusta aprender de las experiencias que han vivido otros. Me gusta sorprenderme con los giros insospechados que encuentran los personajes en sus relatos. Me gusta apasionarme con los amores que viven sujetos inventados. Me gusta, en definitiva, seguir el hilo de las vidas que se dibujan en los libros, siempre ajenas, pero a veces tan cercanas que uno las siente como parte de su propia existencia.
   Tal vez por eso me resulte aberrante que la gente escriba para no decir nada. Hay expertos en este género, apasionados del no-decir, autores de la no-escritura que son capaces de llenar libros enteros con palabras que no cuentan nada. En la forma, eso sí, son expertos pedantes de la farsa.
   Cada día me desayuno con alguno de esos textos y ufffff.
 
   Utopía es pensar que mañana, cuando me levante, voy a descubrir que han desaparecido.