sábado, 23 de mayo de 2015

A la Resistencia de Telemadrid, ¡GRACIAS!

     Mañana, 24 de mayo, hay elecciones autonómicas. Mañana, pase lo que pase, va a cambiar el futuro de la que fue mi antigua empresa, Telemadrid.
     Antes de que eso suceda, y como nadie sabe si va a ser para bien o para peor, quiero darle las gracias a la Resistencia que, desde dentro, sigue defendiendo la justicia y la dignidad de los que siempre nos hemos considerado los “trabajadores legítimos de Telemadrid”.
     Hace más de dos años los políticos del PP madrileño decidieron llevar a cabo una limpieza ideológica y vaciaron la empresa de trabajadores. En su mente todos los obreros somos “rojos” y por eso intentaron exterminarnos. Se salvaron los jefes. Se salvaron también los enchufados. Se salvaron, incluso, algunos que agacharon la cabeza oportunamente y accedieron a colaborar con el régimen.
     A otros les salvaron en contra de su voluntad porque eran necesarios y, a veces, incluso imprescindibles. No es necesario que los nombre, todos los conocemos. Son los compañeros y amigos que, a pesar de escuchar que a lo mejor no se iban, continuaron secundando las huelgas, acudieron a las manifestaciones hasta el último momento y, cuando ya todos nos habíamos ido, decidieron mantener vivo nuestro recuerdo dentro del edificio, día tras día... hasta hoy.
     Durante estos dos años y medio el espíritu de los despedidos ha seguido vivo en nuestra tele gracias a ellos. No lo vemos, pero seguimos allí. Ellos se enfrentan por nosotros, no claudican, hacen valer su voz cuando es necesario, despliegan petos cuando lo creen oportuno, se niegan a pagar un precio por haber sido mantenidos en contra de su voluntad y no colaboran con la indignidad de quienes les han llevado al infierno. En una palabra: Resisten.
     A todos ellos, sólo unos pocos, ¡GRACIAS! ¡Muchísimas gracias!
     Los que estamos fuera hemos tenido tiempo y oportunidades para curar muchas heridas. Vosotros seguís soportando el veneno de una empresa tóxica y embrutecida. Y sé que algunos, cuando os claváis las uñas en las manos para no reventar, a veces pensáis en mí, me echáis de menos y aguantáis con la idea de que algún día vuestro esfuerzo va a merecer la pena. Sé que me estáis guardando la silla. Por eso, de verdad, ¡gracias infinitas!
     Nadie sabe qué es lo que va a pasar mañana. Yo no creo que me den la oportunidad de volver y os vais a quedar con las ganas de que vaya, como antes, a poneros la tarde patas arriba. No creo que podáis recuperar mis chistes malos, las canciones y las directas indirectas. Pero es que tampoco me importa. Lo único que deseo hoy es, de todo corazón, que a ese puñado de gente a la que tanto admiro la vida os cambie radicalmente a partir de esta misma noche. Gane quien gane, confío en que las cosas vayan a mejor para vosotros, porque ya os toca y, además, os lo merecéis.
     De todos los demás, aunque me dan igual, prefiero no hablar. Esto va por vosotros. A ellos que les parta un rayo. Y además que sea pronto.
     Así que ¡ánimo!, ¡GRACIAS!, y a ser felices con vuestra nueva vida.
     Por supuesto, tendremos ocasión de brindar justos para celebrarlo.

     ¡Ya falta poco!

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