miércoles, 28 de mayo de 2014

Votamos porque podemos. Y punto.


   Es lamentable que los políticos no hayan entendido el mensaje. Los ciudadanos no les quieren. Y punto. Da igual si hablamos de los votantes de los partidos emergentes o de abstencionistas. Un 75% de la población no está de acuerdo con las políticas que nos han gobernado en los últimos años y se acabó. No hay más que hablar. Sacarle punta a los programas de los pequeños está de más, sobre todo cuando van a tener que jugársela con la extrema derecha en un parlamento que no es el nuestro. Los análisis que se están haciendo sobran de todas-todas.
   ¿Por qué no analizan, más bien, sus propios programas? ¿Por qué no se ponen a destripar la ingente cantidad de mentiras y mentiras y mentiras que vierten en sus promesas? ¡¡A ver si ahora vamos a tener que creernos los programas electorales!! ¡¡No me fastidies!! ¡¡Que si realmente fuesen una herramienta seria el PP al completo debería estar encarcelado por fraude electoral!!
   Además, ¿quién tenía claro su voto para estas elecciones? Sólo los acólitos de los grandes. A los demás nos daba igual una X que una P, lo único que buscábamos era un cambio razonable. Así que hale, señores gobernantes, dejen ya de decir tonterías y pónganse a trabajar, leñe, que les importa un bledo lo que piensan los ciudadanos y no nos han dejado otra opción que tirarles el voto a la cara.
   Que lo sé yo, que si en los colegios hubiese habido papeletas de Clemente, la gente también le habría votado, porque cualquier cosa es mejor que la basura que tenemos ahora sentada en los distintos parlamentos del país.
   ¡¡Pero si hasta la Espe ha vuelto a provocarmos parándose de nuevo en la Gran Vía!! Eso sí, esta vez lo ha hecho con una escolta de chorrocientos coches oficiales para que nadie pudiese decirle ni “mú”. Hay que ser sinvergüenza… Dejen ya de creerse por encima del bien y del mal y tengan, al menos, la decencia de esconder sus miserias.
   Provocar, provocar, provocar… Es muy triste que los españoles tengamos una raza política con tan poca vergüenza.
   Por lo demás, no se puede sacrificar diariamente a cientos de ciudadanos sin consecuencias. No nos escuchan cuando salimos en masa a las calles, así que no podíamos hacer otra cosa que decirles lo que pensamos en las urnas. Pero claro… resulta que eso tampoco les parece bien. Qué ejemplo tan bonito de democracia. Yo es que, de verdad, no sé dónde meterme cuando les escucho decir tantas tonterías.
   ¡¡Pero qué bien sienta verles sufrir una derrota no reconocida!! Tal vez, incluso, “sus señorías” hayan pasado alguna noche sin dormir. Nunca será tan grave como quedarse sin trabajo, sin casa y sin futuro… Así, como nos hemos quedado muchos gracias a sus decisiones… Pero bueno, al menos les hemos provocado un principio de úlcera. Es un pequeño consuelo.
   Habría preferido ponerles de patitas en la calle, pero ya falta menos.
Foto de ANA DE ANDRÉS.

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