Tontuna es salir de vacaciones y dejarte en casa la cámara de fotos. Tener ante tus ojos unos paisajes de ensueño y no saber cómo capturarlos para el recuerdo. Contemplar cada mañana esas casitas de colores, alineadas con la armonía de un cuento infantil, y no poder disparar el artilugio de conservar memorias.
Tontuna es elegir para las vacaciones la semana en la que sabes que, al menos durante un par de días, vas a estar doblada de dolor. Con la tensión por los pies y un calor que desestabiliza todo tu organismo.
Tontuna es escoger para el descanso la orilla del mar, con esa brisa maravillosa que llena tu alma y machaca tus reumáticas articulaciones.
Tontuna es pasarse todo el día tumbada bajo el sol, sobre todo si piensas que tienes alergia a la arena y la piel se te va a ir llenando día a día de molestos granitos recién llegados del infierno.
Tontuna es vegetar durante horas con la mente en blanco y los ojos llenos de imágenes. Con miles de recuerdos que se empujan ante tu mirada buscando un hueco en el que asentarse. Horas y horas sin hacer nada, descansando el cuerpo y dejando que tu mente ociosa se llene de trazos deslavazados.
Tontuna es no dormir por la noche porque te has pasado el día en una plácida languidez. Sentir dolor de espalda por haber estado 20 horas en posición horizontal e intentar dormir sin cansancio alguno.
Tontuna es tener la suerte de haber pasado así los últimos seis días y, además, tener la cara dura de sentirte feliz.
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